El 47 Salón Nacional de Artes y Mundos Posibles ha convertido a Popayán en el epicentro de un diálogo vital entre el arte contemporáneo y los saberes ancestrales. En su segunda jornada, la programación no solo habitó salas de exposición, sino que se extendió a los resguardos y a la memoria colectiva, demostrando que el arte es, ante todo, un acto comunitario.

El Despertar en Puracé: Semillas y Ofrendas
La jornada inició con fuerza en el Resguardo de Puracé. Bajo el lema “Minga de intercambio de semillas, sabores y poderes”, estudiantes del Centro Educativo Vueltas de Patico recordaron la importancia de la soberanía alimentaria compartiendo semillas de maíz y chachafruto.
El encuentro se enriqueció con:
- Intervención Mural: A cargo del colectivo PAI.
- Acción Artística: Edgar Calel realizó una conmovedora intervención con ofrendas.
- Cierre Ritual: Cantos ancestrales por Amalia Vargas (UNA) y un almuerzo comunitario que selló el intercambio de saberes.

Diálogos desde la Autorrepresentación
Mientras tanto, en MAMPO – Casa Arte, se llevó a cabo la Tonga: Manifiesta afroindígena. Un espacio crítico de autorrepresentación donde el bordado, el dibujo y el texto sirvieron como herramientas para la reflexión colectiva.
Simultáneamente, en UAIIN La Aldea, el encuentro Pedagogías Espirales reunió a académicos y sabedores. La premisa fue clara y contundente: “No podemos hablar de nada si no conocemos el territorio”, una frase que resume la urgencia de conectar la educación con la realidad geográfica y cultural.

El Poder del Papel: Lanzamiento de Fanzines
La tarde dio paso a la narrativa editorial independiente. Se presentaron los fanzines seleccionados, destacando dos visiones potentes:
- “Así se hace la historia”: Isabella Londoño compartió el proceso detrás de esta obra que cuestiona la construcción del relato oficial.
- “Adinkra”: Sus creadoras enfatizaron la necesidad de mirar al pasado para recuperar aprendizajes esenciales en el presente.

Un Cierre para la Memoria: Réquiem para un Alcaraván
El broche de oro estuvo a cargo del performance de Lukas Avendaño. En una intervención cargada de simbolismo y política, Avendaño reivindicó el espacio artístico para quienes históricamente fueron excluidos.
“Cuando se construyó este edificio, no se pensó que la comunidad, los homosexuales, los indios, los prietos, los negros, los campesinos y las personas de la ruralidad llegarían a habitar este espacio. Que nuestras existencias sean un tributo”.
“La potencia de este encuentro no se puede explicar solo con palabras; hay que vivirla. Mira el registro audiovisual de los momentos más vibrantes de la jornada y del performance ‘Réquiem para un alcaraván’ aquí:” 👇 Ver más de la jornada en Popayán
